Mischa Maisky en Buenos Aires
Como todos los años, Fundación Cultural Coliseum a través de su histórico Ciclo Nuova Harmonia, nos tenía una temporada 2016 llena de increíbles figuras de la música académica. Los intérpretes más importantes de últimos tiempos pisaron, este año, suelo argentino y deslumbraron al ansioso público porteño.
En esta oportunidad, era la esperada noche para disfrutar de uno de los cellistas más relevantes contemporáneos (vivos): Mischa Maisky. Realizó estudios con grandes maestros de la historia musical clásica como lo son Mastilav Rostropovich y Gregor Piatirgosky. Maisky nacido en Rigo, Letonia en 1948, ha logrado posicionarse en un sitial de honor, no sólo por una impecable carrera, en la que ha recorrido los escenarios más importantes del mundo y se ha acompañado de los directores, orquestas y músicos más relevantes de la escena, sino que, además, lleva la bandera de un sonido único, sutil, impregnante y lleno de una innegable pureza con una estética casi celestial.
Acompañado por la orquesta Tel Aviv Soloist y bajo la Dirección de Barak Tal, el maestro Maisky, se veía en momentos con secuela de sus experiencias anteriores en la que participa como solista y director, otro detalle que nos deleitó como espectadores.
La brillante interpretación de Maisky la noche del sábado 17 de septiembre en el Teatro Colón -que para cualquier amante del cello- en la programación parecía ser acotada, se prolongó más de lo que él seguramente tenía pensado, pero fue -casi- suficiente para el público que lo esperaba con ansias desde su primera aparición hasta los tres maravillosos bises (los últimos dos movimientos de las variaciones rococó y una adaptación del Andante Cantábile -Re b mayor- del cuarteto N° 1 en Re mayor Op.11 del también protagonista de la noche: nuestro adorado Tchaikovsky, y una adaptación del segundo movimiento del Concierto para violín y orquesta en Do mayor de Hadyn) por los que retornó al escenario, en medio de gritos y aplausos, emotivos y sinceros, ante tanta sensibilidad.
Con un paseo increíblemente bello del Nocturno en do menor para violenchelo y orquesta de Piotr Ilich Tchaikosky a un Kol Nidrei (Max Bruch) completamente envolvente, oscuro y expresivo, hasta la clausura de la noche con su potente y mágica interpretación del Concierto N° 1 en Do mayor para Violonchelo de Joseph Haydn, se mostró agradecido y humilde ante las continuas muestras de admiración de su público.
La orquesta -con una formación en sus filas poco común en la escena actual- está conformada por una selección de los mejores jóvenes solistas y músicos de la región. Con 15 años de trayectoria y una importante presencia en la escena clásica mundial, esta cuidada orquesta de cámara se escuchaba impecable. Compacta, prolija, modesta e ideal para acompañar a un Mischa Maisky que transmite toda su energía y su poder musical desde que sale con su ropa de llamativos colores y su cello en mano hasta que se retira de la misma manera, dejándonos secuelas de la experiencia inolvidable de haber podido disfrutar en vivo de su magia indiscutible.
Aplausos de pie para los maestros Mischa Maisky, Barak Tal y la Tel Aviv Soloists, la Fundación Cultural Coliseum y los 30 años del Ciclo Nuova Harmonia.
Por. Nahomi Martínez



Comentarios
Publicar un comentario